La escisión mesorrectal total (EMT) es una operación para el cáncer de recto en la que se extirpa la parte afectada del recto junto con la grasa y los ganglios que lo rodean, dentro de su envoltura natural. El objetivo es extirpar el tumor de la forma más completa y segura posible. El equipo tratante decide el plan de cada paciente y no puede prometerse la curación.
Se realiza bajo anestesia general, por laparoscopia mediante pequeñas incisiones o con asistencia robótica controlada por el cirujano, que puede ofrecer mejor visión en la estrecha pelvis. Después se reconecta el intestino cuando es posible y, según la localización del tumor, puede necesitarse un estoma temporal o permanente.
La operación suele durar de tres a seis horas, con unos días de ingreso y varias semanas de recuperación gradual. Según el informe anatomopatológico, puede añadirse quimioterapia o radioterapia. El resultado funcional se aclara a lo largo de varios meses con revisiones periódicas.
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Busca extirpar el cáncer de recto junto con los tejidos y ganglios que lo rodean de forma sistemática, para controlar la enfermedad localmente. No puede prometerse la curación y es el equipo tratante quien define el plan.
Suele indicarse a pacientes con cáncer de recto diagnosticado mediante endoscopia, biopsia y resonancia magnética o TC. Un equipo de oncología y cirugía, reunido con las especialidades implicadas, decide si es adecuada y si debe ir precedida de quimioterapia o radioterapia.
Se realizan análisis de sangre, pruebas de imagen y valoración cardiológica y anestésica; puede aconsejarse preparar el intestino y ajustar la dieta, y se comenta de antemano la posibilidad de un estoma. No deje por su cuenta ningún medicamento, incluidos los anticoagulantes; esa decisión corresponde al médico.
Ambas se realizan con pequeñas incisiones y persiguen la misma resección. En la vía robótica el cirujano maneja brazos mecánicos con una visión tridimensional ampliada. Cualquiera de las dos puede convertirse en cirugía abierta si la seguridad lo exige.
Con anestesia general, el cirujano separa con cuidado el recto y su mesorrecto de los tejidos vecinos, preservando los nervios en la medida de lo posible, y extirpa la parte afectada. Después se reconecta el intestino si es posible; si no, se crea un estoma.
La hospitalización suele durar unos días, durante los cuales el paciente retoma poco a poco la alimentación y el movimiento. La recuperación completa suele requerir varias semanas y puede incluir tratamiento adicional y revisiones periódicas.
El informe anatomopatológico posterior a la operación indica hasta qué punto se extirpó el tumor por completo y si hace falta más tratamiento. El seguimiento se prolonga durante años con exploraciones, pruebas de imagen y endoscopias para detectar a tiempo cualquier recidiva.
Incluyen sangrado, infección, fuga en la unión intestinal, alteraciones de la función intestinal, urinaria y sexual, obstrucción intestinal y trombosis en las piernas. Algunos de estos problemas pueden requerir un procedimiento adicional.
Puede crearse un estoma temporal para proteger la unión mientras cicatriza; el permanente es menos frecuente y depende de la cercanía del tumor al ano y del estado del paciente. El cirujano comenta con usted esta posibilidad antes de la operación.
Suele ser necesario permanecer al menos dos semanas tras la operación, y más tiempo según la recuperación y el informe anatomopatológico. El médico tratante confirma el momento adecuado para viajar.