La cirugía cerebrovascular reúne intervenciones delicadas sobre los vasos del cerebro, como el clipaje de un aneurisma y el bypass EC-IC, que conecta una arteria exterior al cráneo con otra interior. Busca proteger el cerebro de una hemorragia o de una irrigación insuficiente. El equipo tratante elige el plan y no se puede garantizar un resultado concreto.
Ambas se realizan bajo anestesia general y con microscopio, tras abrir parte del cráneo. En el aneurisma, el cirujano coloca un pequeño clip metálico en su cuello para aislarlo de la circulación. En el bypass, se une una arteria del cuero cabelludo con una cerebral para aportar sangre a una zona mal irrigada.
La cirugía suele durar varias horas; el paciente pasa los primeros días en cuidados intensivos y luego queda ingresado de unos días a unas dos semanas. La actividad se recupera poco a poco. El tiempo de recuperación completa varía según el estado previo y puede ir de semanas a meses, con controles por imagen.
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Busca reducir el riesgo de hemorragia cerebral por un aneurisma o, en el caso del bypass, mejorar el flujo de sangre hacia una zona del cerebro con riego insuficiente. El beneficio esperado depende de su caso y de sus pruebas, y no se puede garantizar un resultado concreto.
Se puede plantear la cirugía en personas con un aneurisma cerebral que requiere tratamiento por su tamaño, posición o forma, o con una obstrucción o estrechamiento grave de arterias cerebrales que causa falta de riego y para quienes otras opciones no bastan. El equipo tratante lo decide tras las pruebas de imagen y una evaluación completa.
La preparación suele incluir imágenes de los vasos con TC o resonancia, análisis de sangre y estudios del corazón, y una revisión de los medicamentos, en especial los anticoagulantes. A menudo se pide dejar de fumar y guardar ayuno, y el equipo explica los pasos y los riesgos.
Bajo anestesia general, el cirujano abre una parte del cráneo y llega a los vasos con ayuda del microscopio. Después coloca un clip en el cuello del aneurisma o, en el bypass, une una arteria del cuero cabelludo con una arteria cerebral. Por último, vuelve a colocar y fijar el hueso.
Con frecuencia el paciente permanece vigilado en cuidados intensivos los primeros días y luego suele quedar ingresado entre varios días y dos semanas, según su estado. Puede recomendarse rehabilitación y se restringen los esfuerzos intensos durante el tiempo que indique el médico.
El resultado se valora con pruebas de imagen tras la operación y en las revisiones posteriores. El tiempo de recuperación varía según el estado del paciente antes de operarse, y el equipo tratante fija el calendario de seguimiento a largo plazo.
La cirugía cerebral conlleva riesgos de hemorragia, infección, ictus, convulsiones, edema cerebral y debilidad neurológica temporal o permanente, además de los riesgos de la anestesia. Varían de un caso a otro y el cirujano los explica antes de la operación.
Deja una cicatriz en el cuero cabelludo que suele quedar oculta por el pelo y se hace menos visible con el tiempo. Su longitud y posición dependen de la zona a la que deba acceder el cirujano.
Tras el alta hospitalaria, esta cirugía suele requerir una estancia que puede alargarse hasta dos semanas o más. El médico tratante confirma la fecha de viaje adecuada tras examinarle y revisar las imágenes.
Hacen falta revisiones y estudios de imagen periódicos de los vasos, y pueden indicarse fármacos para controlar la presión arterial y el colesterol, además de dejar de fumar. El equipo tratante fija el calendario según su caso.