La apendicitis es una urgencia médica: se inflama el apéndice, una pequeña prolongación del intestino grueso en la parte inferior derecha del abdomen, por lo general a causa de una obstrucción. El dolor suele empezar cerca del ombligo y bajar a la derecha, con náuseas, fiebre y falta de apetito. El tratamiento busca controlar la inflamación a tiempo, antes de que el apéndice se perfore.
Un dolor abdominal repentino que aumenta exige acudir de inmediato a urgencias; no se debe esperar ni recurrir solo a analgésicos o laxantes. El diagnóstico combina exploración, análisis de sangre y ecografía o tomografía. Lo habitual es extirpar el apéndice con anestesia general, por laparoscopia o cirugía abierta, junto con antibióticos; en casos seleccionados el médico puede optar solo por antibióticos.
La operación suele durar de media hora a una hora y el ingreso, de uno a pocos días. Muchas personas retoman la actividad ligera en unos días, y la recuperación completa suele tardar de dos a seis semanas, según la cirugía y el paciente.
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Sí. Debe sospecharse ante un dolor abdominal que va en aumento, sobre todo abajo a la derecha y con náuseas o fiebre, y hay que acudir de inmediato a urgencias. El retraso puede provocar la perforación del apéndice y peritonitis, que son complicaciones graves.
El dolor suele empezar alrededor del ombligo y localizarse después en la parte inferior derecha del abdomen, con náuseas, vómitos, fiebre leve y pérdida de apetito. Puede empeorar al moverse o toser. En niños, embarazadas y personas mayores los síntomas pueden ser distintos.
Mediante la exploración clínica y análisis de sangre y orina, seguidos de ecografía o tomografía según el caso y la edad. El médico elige las pruebas adecuadas, y la imagen no sustituye su valoración.
Normalmente se extirpa el apéndice mediante cirugía y se administran antibióticos, casi siempre por laparoscopia o por cirugía abierta cuando es necesario. En ciertos casos sin complicaciones el médico puede decidir usar solo antibióticos con seguimiento, aunque la inflamación puede reaparecer.
Suele ser urgente, de modo que se pide ayuno, se realizan análisis, se coloca una vía intravenosa y se administran un antibiótico y analgésicos. Informe al equipo de sus medicamentos y alergias, y no suspenda ningún fármaco, sobre todo anticoagulantes, sin indicación del médico.
Muchos pacientes salen del hospital tras uno o pocos días y retoman la actividad ligera en unos días, evitando cargar peso durante varias semanas. Puede tardar más si el apéndice se perforó o si se necesitan más antibióticos o drenar un absceso.
Normalmente no reaparece una vez extirpado el apéndice. Si solo se usaron antibióticos, en algunos pacientes puede volver y entonces puede ser necesaria la cirugía; el médico explica esta posibilidad antes de elegir el plan.
Incluyen infección de la herida, absceso dentro del abdomen, sangrado, obstrucción intestinal y riesgos de la anestesia. Si el tratamiento se retrasa y el apéndice se perfora, las complicaciones son más probables y el ingreso y la recuperación se alargan.
La laparoscopia suele dejar tres cicatrices pequeñas o una sola, y la cirugía abierta deja una cicatriz más larga en la parte inferior derecha del abdomen. Las cicatrices mejoran con el tiempo y su aspecto varía de una persona a otra.
Suele aconsejarse esperar aproximadamente una semana tras una cirugía sin complicaciones, y más si el apéndice se perforó o hubo complicaciones. El médico que lo trata revisa la herida y confirma cuándo es adecuado viajar.