La hidroterapia es un tratamiento no quirúrgico que se realiza en una piscina climatizada específica y aprovecha la flotación, la resistencia y el calor del agua para apoyar la rehabilitación. Su objetivo es aliviar el dolor y mejorar la movilidad articular y la fuerza muscular, reduciendo la carga sobre el cuerpo.
La sesión está supervisada por un fisioterapeuta e incluye ejercicios de marcha, estiramiento, fortalecimiento y equilibrio en agua templada, por lo general confortable. La flotación descarga el peso de las articulaciones y la columna, y la resistencia del agua fortalece los músculos con suavidad. No requiere anestesia ni incisiones.
Cada sesión suele durar de 30 a 45 minutos y se repite dos o tres veces por semana durante un periodo que varía según el caso. Muchas personas notan alivio tras las primeras sesiones, y la mejoría funcional suele aparecer de forma gradual a lo largo de varias semanas si se sigue el programa.
El coste final se fija después de que un asesor médico evalúe su caso y sus fotos.
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Puede ayudar a aliviar el dolor y la rigidez y a mejorar la flexibilidad, la fuerza y el equilibrio, ya que el agua reduce la presión sobre las articulaciones. Por eso suele resultar adecuada para quien tiene dificultad para ejercitarse en seco.
Es adecuada para personas con dolor articular o de espalda, para quienes se recuperan de lesiones o cirugías óseas y para quien necesita una rehabilitación suave. No es apropiada en algunos casos, como infección activa, heridas abiertas o ciertas enfermedades cardíacas o respiratorias inestables. Lo decide el médico.
Se recomienda llevar bañador y toalla y evitar comidas copiosas una o dos horas antes. Informe al equipo de sus medicamentos y de cualquier alergia, problema cutáneo o cardíaco.
Se realiza en la piscina bajo la supervisión de un especialista, que le guía con los ejercicios adecuados y aumenta la dificultad poco a poco. Pueden usarse flotadores o material de resistencia para facilitar el movimiento.
No hay un periodo de recuperación largo, aunque puede notar cansancio muscular leve o somnolencia después. Se aconseja descansar, beber líquidos y secarse bien.
Algunos pacientes notan alivio inmediato tras las primeras sesiones y después mejora poco a poco la movilidad a lo largo de varias semanas. El beneficio suele mantenerse mientras se continúe con los ejercicios y la actividad.
Los riesgos son escasos e incluyen mareo, cansancio, irritación cutánea por los desinfectantes del agua y resbalones junto a la piscina. El equipo le vigila durante toda la sesión para reducirlos.
No. Los ejercicios suelen hacerse en aguas poco profundas o con ayudas de flotación, bajo supervisión. Lo importante es sentirse cómodo en el agua.
Depende del número de sesiones prescritas y de su estado; las sesiones pueden completarse en días o semanas. Su médico tratante confirmará la duración adecuada y la fecha de viaje.
Sí, con frecuencia se combinan en un programa de rehabilitación. El equipo determina la combinación más adecuada para su caso.