La cirugía de los tumores hipofisarios extirpa una masa situada en la base del cerebro, por lo general benigna, que puede comprimir los nervios ópticos o producir un exceso de hormonas. Su objetivo es extirpar o reducir el tumor y controlar los síntomas hormonales y visuales, y el equipo tratante decide si la cirugía es adecuada en cada caso.
La mayoría de las intervenciones se realizan con anestesia general y un endoscopio fino introducido por la nariz hasta el seno esfenoidal, sin incisiones en la cara ni en el cráneo. La cirugía abierta a través del cráneo se reserva para ciertos tumores grandes o complejos.
La operación suele durar de dos a cuatro horas y el paciente permanece ingresado varios días, mientras se vigilan las hormonas y el equilibrio de líquidos. La actividad ligera se retoma en unas semanas, y el efecto definitivo sobre las hormonas y la visión se valora a lo largo de varios meses con análisis y resonancias, con seguimiento a largo plazo.
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Puede aliviar la presión sobre los nervios ópticos y el dolor de cabeza, controlar el exceso de hormonas en algunos tipos de tumor y permitir un diagnóstico preciso. El beneficio depende del tipo y del tamaño del tumor.
Es adecuada para quienes tienen un tumor que afecta a la visión, produce hormonas en exceso o crece. Algunos tumores se tratan con fármacos o solo se vigilan. La decisión corresponde al equipo de neurocirugía y endocrinología.
Se realizan análisis hormonales, una resonancia magnética y pruebas de visión y campo visual. Informe al médico de todos sus medicamentos y no suspenda ninguno por su cuenta, incluidos los anticoagulantes y los fármacos hormonales, pues esa decisión corresponde al médico. Es necesario estar en ayunas antes de la anestesia.
El cirujano introduce un endoscopio fino por la nariz hasta el seno esfenoidal, abre una pequeña ventana en el hueso de la base del cráneo, extirpa el tumor y cierra la zona con tejido o un adhesivo quirúrgico. Por lo general no hay incisión externa.
El paciente permanece ingresado varios días para vigilar las hormonas y los líquidos. La congestión nasal y un dolor de cabeza leve pueden durar unas semanas, y conviene evitar esfuerzos y sonarse con fuerza. Puede hacer falta un tratamiento hormonal sustitutivo, temporal o permanente.
La visión mejora a veces en días o semanas, y el estado hormonal se aclara en semanas o meses. Algunos tumores pueden reaparecer o dejar un resto, por lo que se necesita un seguimiento prolongado con resonancia y análisis.
Incluyen fuga de líquido cefalorraquídeo, meningitis, hemorragia, déficit de hormonas hipofisarias, diabetes insípida temporal o permanente y alteraciones de la visión. La probabilidad varía según el tipo y el tamaño del tumor, y el equipo la explica en cada caso.
Pueden faltar una o más hormonas por el tumor o tras la cirugía, por lo que puede necesitarse un tratamiento sustitutivo temporal o de larga duración. Por eso las hormonas se controlan antes y después de la operación.
La cirugía por la nariz no suele dejar cicatriz externa. La cirugía abierta, poco frecuente, puede dejar una cicatriz en el cuero cabelludo que el pelo suele cubrir.
Suele ser necesario permanecer unos diez a catorce días, y puede ser más según el caso y los resultados de los análisis. El médico tratante decide cuándo puede viajar.