La rehabilitación de las lesiones medulares es un programa multidisciplinar para personas cuya médula espinal resultó dañada por un accidente, una caída o una enfermedad, con posible parálisis y pérdida de sensibilidad. Busca mejorar la función residual, la autonomía y la calidad de vida, y reducir las complicaciones, sin prometer la curación.
Parte de una evaluación del nivel y el grado de la lesión. Puede incluir fisioterapia y terapia ocupacional, fuerza, equilibrio y marcha asistida, reeducación vesical e intestinal, control de la espasticidad y del dolor, apoyo psicológico y ayudas técnicas. A veces se usan estimulación eléctrica o marcha asistida por robot, y el médico puede decidir una cirugía aparte.
La rehabilitación suele durar de semanas a meses con ingreso, seguida de seguimiento en casa. La recuperación varía mucho de un paciente a otro según el nivel y la gravedad de la lesión, y la mejoría puede prolongarse de meses a años. No se puede prometer una recuperación completa, y el equipo fija objetivos realistas.
El coste final se fija después de que un asesor médico evalúe su caso y sus fotos.
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Busca fortalecer los músculos que se conservan, mejorar el movimiento, el equilibrio y la autonomía en la vida diaria, y reducir complicaciones como las úlceras por presión y las infecciones. El grado de beneficio varía de una persona a otra.
Es adecuado para personas con una lesión medular, reciente o antigua, cuyo estado médico sea estable. El equipo de rehabilitación decide si es apropiado tras valorar el estado general y los objetivos.
Reúna sus informes médicos y pruebas de imagen previas y realice una valoración neurológica y médica completa. Informe al equipo de todos sus medicamentos y no suspenda ningún fármaco prescrito, como los anticoagulantes o los antiespásticos, sin indicación del médico. Se aconseja acudir con un acompañante formado.
Empieza con una valoración completa, seguida de un programa individual de fisioterapia y terapia ocupacional, reeducación vesical e intestinal y ajuste de las ayudas técnicas. El programa se adapta a medida que evoluciona la situación.
Es un proceso largo, con sesiones regulares, a diario o varias veces por semana, seguidas de un programa en casa. Pueden aparecer cansancio, dolor o espasmos, que el equipo trata. La paciencia del paciente y de su familia influye mucho.
La mejoría puede empezar en las primeras semanas y meses y continuar durante más tiempo, y su alcance varía mucho según la lesión. No se puede garantizar una recuperación completa, y mantener lo logrado exige seguir con los ejercicios.
Pueden aparecer fatiga, caídas, dolores musculares, úlceras cutáneas, infecciones urinarias, bajadas de tensión al ponerse de pie o espasmos. El equipo reduce estos riesgos con vigilancia y una progresión gradual.
La rehabilitación no es quirúrgica, por lo que normalmente no se espera cicatriz. Si hace falta una cirugía aparte, el médico explicará sus efectos.
Depende de la duración del programa y de su estado, a menudo de semanas a meses. Puede requerirse una organización especial para el viaje en avión, y el médico que le trata confirma el momento adecuado.
Sí. El equipo suele establecer un programa domiciliario y recomendar el seguimiento en un centro de rehabilitación cercano, ya que continuar es importante para mantener la mejoría y limitar las complicaciones.