El lifting facial con hilos es un procedimiento estético mínimamente invasivo en el que el médico introduce hilos finos bajo la piel para elevar tejidos flácidos del rostro y el cuello, entre ellos hilos de ácido hialurónico. Se indica en flacidez leve o moderada, con el objetivo de conseguir un aspecto más firme y rejuvenecido sin cirugía convencional.
Suele realizarse con anestesia local. Los hilos se insertan mediante pequeños pinchazos o agujas finas siguiendo trayectos concretos bajo la piel y se fijan para elevar los tejidos. En la técnica con ácido hialurónico, el hilo puede aportar además una ligera hidratación y volumen; el médico elige la opción según el rostro de cada paciente.
Dura habitualmente entre media hora y una hora, y la mayoría vuelve a su rutina en pocos días, con algo de hematoma o hinchazón. El resultado se aprecia con claridad en semanas y suele durar alrededor de un año o menos, según el tipo de hilo y la piel.
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Puede ofrecer una elevación suave del rostro, generalmente sin incisiones quirúrgicas y con una recuperación que suele ser corta. Algunos hilos pueden además mejorar la luminosidad de la piel.
Personas con flacidez leve o moderada que prefieren un tratamiento no quirúrgico. Si la flacidez es marcada, los hilos pueden ser insuficientes; el médico lo valora en la consulta.
Informe al médico de sus medicamentos y alergias y, si se lo indica, evite lo que puede aumentar los hematomas, como ciertos analgésicos o suplementos. No suspenda por su cuenta ningún fármaco recetado, incluidos los anticoagulantes.
Se limpia la piel, se aplica anestesia local y se introducen los hilos bajo la piel con agujas o cánulas finas, fijándolos para elevar los tejidos. Normalmente no se necesitan incisiones grandes.
Pueden aparecer hinchazón, hematomas o sensación de tirantez los primeros días, que suelen ceder en días o hasta dos semanas. Se aconseja evitar masajes fuertes, gestos faciales exagerados y dormir de lado durante el tiempo que indique el médico.
La elevación suele notarse enseguida y se asienta en unas semanas. El efecto dura normalmente alrededor de un año o menos, según el tipo de hilo, la edad y la piel, y no puede garantizarse.
Puede haber hematomas, hinchazón, dolor, asimetrías, bultos o que el hilo se note bajo la piel; en pocos casos, infección o desplazamiento del hilo. Elegir a un médico especialista reduce los riesgos, pero no los elimina.
Normalmente no quedan cicatrices visibles, ya que los puntos de entrada son pequeños pinchazos que suelen cicatrizar rápido.
Suele poder viajarse a los dos o tres días, cuando baja la hinchazón, aunque algunos casos necesitan más tiempo. El médico tratante confirma la fecha adecuada.
Sí, puede repetirse cuando el efecto disminuye. El médico decide el momento según el estado de los tejidos y el tipo de hilo empleado.