La laparoscopia diagnóstica es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo que permite examinar directamente los órganos del abdomen y la pelvis. Se plantea cuando las pruebas y las imágenes no bastan para determinar la causa de un dolor crónico, de masas, adherencias o infertilidad. Su finalidad es llegar a un diagnóstico preciso y tomar muestras si hace falta.
Suele realizarse con anestesia general. El cirujano practica una pequeña incisión cerca del ombligo, introduce una aguja o un tubo para insuflar el abdomen con dióxido de carbono y después pasa un endoscopio fino con una cámara. Pueden añadirse otras incisiones pequeñas para instrumentos auxiliares.
La intervención dura con frecuencia entre un cuarto de hora y una hora, y muchos pacientes se van a casa el mismo día. El dolor de hombro o la hinchazón por el gas pueden durar de uno a tres días. Los resultados de laboratorio de las biopsias suelen llegar en un plazo de entre unos días y dos semanas.
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Permite ver directamente los órganos internos y tomar muestras, por lo que puede descubrir causas que otras pruebas no muestran, con heridas más pequeñas y una recuperación más rápida que la cirugía abierta.
Puede indicarse en personas con dolor abdominal o pélvico sin explicación, masas, o sospecha de adherencias, tumores o causas de infertilidad. El médico decide si es adecuado tras la exploración y las pruebas de imagen.
Normalmente se pide ayuno de varias horas antes de la anestesia, análisis de sangre y pruebas de imagen previas, e informar al médico de alergias y de los medicamentos que toma, sobre todo anticoagulantes.
Con anestesia general se insufla el abdomen con dióxido de carbono y se introduce el endoscopio por una pequeña incisión cerca del ombligo. Se examinan los órganos, se toman biopsias si es necesario, y después se libera el gas y se cierran las incisiones.
Suele ser breve. Puede haber dolor leve en las incisiones y en el hombro, así como hinchazón durante unos días. Las actividades ligeras se retoman pronto, y se evita el esfuerzo intenso según indique el médico.
El médico ve los órganos durante el propio procedimiento; las biopsias, en cambio, requieren un análisis de laboratorio que puede tardar desde unos días hasta unas dos semanas.
En raras ocasiones pueden producirse hemorragia, infección, lesión de un órgano vecino o complicaciones de la anestesia, y en casos poco frecuentes el cirujano puede necesitar pasar a cirugía abierta.
Suele requerir de una a cuatro incisiones pequeñas, de aproximadamente un centímetro cada una, que con el tiempo tienden a convertirse en marcas tenues.
A menudo se puede viajar a los dos o tres días si la recuperación es buena, pero el médico responsable debe confirmar la fecha adecuada.
A veces es posible tratar un problema menor en la misma sesión. Conviene que el cirujano comente esta posibilidad con usted antes y obtenga su consentimiento.