El implante de prótesis de pene inflable es una cirugía en la que se colocan dos cilindros dentro de los cuerpos cavernosos, conectados a una pequeña bomba en el escroto y a un depósito de líquido en el bajo abdomen, de modo que la erección se obtiene cuando se desea y se desactiva después. Se plantea cuando los fármacos y las inyecciones fracasan o no son adecuados, y su objetivo es recuperar una erección suficiente para las relaciones con aspecto natural.
Se realiza con anestesia general o raquídea a través de una pequeña incisión, normalmente en la parte alta del escroto o sobre el pubis. El cirujano dilata y mide los cuerpos cavernosos, coloca los cilindros, la bomba y el depósito, los conecta y comprueba el funcionamiento antes de cerrar, con técnica estéril estricta y antibióticos preventivos.
La intervención dura habitualmente de una a dos horas y suele requerir una o dos noches de ingreso. Durante las primeras semanas hay hinchazón y molestias controlables con analgésicos; se evitan el esfuerzo intenso y las relaciones durante el tiempo que indique el cirujano, y el manejo de la bomba se enseña en una consulta de control. El resultado final suele apreciarse a las cuatro a seis semanas, cuando cede la hinchazón y el cirujano autoriza el uso del dispositivo.
El coste final se fija después de que un asesor médico evalúe su caso y sus fotos.
El Dr. Zülfü Sertkaya, profesor asociado y FEBU, es un urólogo de Estambul centrado en la andrología. Se licenció en la Facultad de Medicina de la Universidad Gazi en 2008, completó su residencia en urología en el Hospital de Formación e Investigación Haydarpaşa Numune en 2014 y posee el título FEBU (2017). Ha trabajado en hospitales públicos, universitarios y privados, entre ellos el Hospital Memorial Diyarbakır y el Hospital Municipal Başakşehir Çam y Sakura. Desde 2022 dirige su propia clínica en Zeytinburnu, centrada en prótesis de pene, enfermedad de Peyronie, eyaculación precoz e inferti...
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Proporciona una erección firme cuando se desea y un estado de reposo más natural, no requiere medicación previa y todas sus piezas quedan ocultas dentro del cuerpo.
A hombres con disfunción eréctil grave que no respondieron o no toleraron fármacos ni inyecciones, por ejemplo por diabetes, cirugía pélvica o enfermedad de Peyronie, tras una valoración médica completa.
Se suelen pedir análisis de sangre, glucosa y orina para descartar infección, y se recomienda controlar bien la diabetes y dejar de fumar. Nunca suspenda ningún medicamento por su cuenta, como los anticoagulantes; lo decide el médico.
Por una pequeña incisión se colocan los cilindros en el pene, la bomba en el escroto y el depósito tras los músculos abdominales; después se conectan con tubos finos y se comprueban.
Durante la operación no hay dolor gracias a la anestesia. Después el dolor suele ser moderado, se controla con analgésicos y disminuye a lo largo de varias semanas.
La mayoría retoma actividades ligeras en una semana aproximadamente. Se aconseja ropa interior de sujeción, cuidar la herida y evitar cargar peso o hacer deporte intenso hasta el alta del cirujano.
El uso suele comenzar a las cuatro a seis semanas. El dispositivo está diseñado para durar muchos años, aunque con el tiempo puede necesitar reparación o sustitución por fallo mecánico.
Infección que puede obligar a retirar la prótesis, fallo mecánico, erosión o desplazamiento de una pieza, sangrado e hinchazón; algunos hombres notan un leve acortamiento. No se puede garantizar ningún resultado.
Por lo general no: la sensibilidad, la eyaculación y el orgasmo se conservan, pues solo se sustituye el mecanismo de la erección. Pero el tejido eréctil queda alterado y otros tratamientos dejan de funcionar.
Suele aconsejarse una estancia de unos siete a diez días para controles y revisión de la herida antes de viajar; su médico confirma cuándo es seguro volar.