El lifting con hilos tensores en telaraña es un tratamiento mínimamente invasivo que coloca hilos finos y absorbibles bajo la piel, dispuestos en forma de red, para reafirmar y reposicionar suavemente los tejidos de rostro, mandíbula y cuello y estimular la producción de colágeno.
Tras limpiar la piel y aplicar anestesia local o tópica, el médico introduce los hilos mediante una aguja fina o una cánula, sin incisiones amplias y normalmente sin suturas. Los hilos, habitualmente de polidioxanona, se distribuyen en distintas direcciones según el plan facial, creando un soporte en malla que ayuda a sostener los tejidos y estimula la piel.
La sesión suele durar entre 30 y 60 minutos y se vuelve a la vida social en pocos días; puede haber hinchazón, molestias y pequeños moretones durante una o dos semanas. El efecto inmediato se refina a medida que se forma colágeno, y el resultado se aprecia mejor en unos dos a tres meses y puede durar desde varios meses hasta alrededor de un año, con variaciones entre personas.
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Puede aportar un efecto tensor moderado y mejorar el contorno facial y la firmeza de la piel al estimular el colágeno, sin cirugía abierta ni incisiones amplias. Es una opción para flacidez leve o moderada.
Personas con flacidez leve a moderada y buena calidad de piel que desean una alternativa no quirúrgica. No es adecuado en caso de flacidez severa, infección activa en la zona, embarazo o trastornos de la coagulación; lo decide el médico.
Hay que informar de medicamentos, alergias y antecedentes. Se recomienda evitar el alcohol durante el tiempo que indique el médico y acudir con la piel limpia. Si toma aspirina o anticoagulantes, no los suspenda sin indicación del médico que se los prescribió.
Se marca el diseño en la piel, se aplica anestesia local y se introducen los hilos absorbibles con aguja o cánula en distintas direcciones formando una red. Se ajusta la posición de los tejidos y normalmente no se requieren puntos.
Se percibe presión y molestia moderada, que la anestesia reduce considerablemente. Tras el tratamiento puede haber sensibilidad al masticar o al tocar la zona durante algunos días.
No requiere ingreso. Es normal tener hinchazón y moretones leves durante una a dos semanas; se aconseja dormir boca arriba, evitar masajes faciales, movimientos bruscos de la boca y el ejercicio intenso durante el tiempo que indique el médico.
Se nota un efecto inicial al terminar, que mejora cuando baja la inflamación y se forma colágeno, en unos 2 a 3 meses. Puede durar desde varios meses hasta alrededor de un año, según la piel, la edad y los hábitos, y el resultado no puede garantizarse; los hilos se absorben con el tiempo.
Pueden aparecer moretones, hinchazón, asimetría, irregularidades o hoyuelos en la piel, sensibilidad y, con menos frecuencia, infección o que el hilo se palpe o salga a la superficie. La elección de un profesional experimentado puede reducir estos riesgos.
En general no deja cicatrices visibles, ya que se emplean puntos de entrada mínimos que suelen desaparecer en pocos días.
No suele ser necesario quedarse mucho; muchos pacientes pueden viajar unos 3 a 7 días después, una vez revisados por el médico y con menos hinchazón. El médico tratante confirma la fecha.