El relleno de labios es un tratamiento estético no quirúrgico que aporta volumen, definición e hidratación a los labios mediante inyecciones de un gel, habitualmente de ácido hialurónico. Su objetivo es mejorar la forma, el volumen y la simetría de los labios de manera natural.
Se limpia la zona y se aplica anestesia tópica en crema; muchos productos incluyen además un anestésico local. El médico inyecta pequeñas cantidades de gel con aguja fina o cánula en puntos planificados del borde y del cuerpo del labio, y modela el resultado con masaje suave. No hay incisiones ni puntos.
La sesión dura unos treinta minutos y se puede retomar la vida diaria de inmediato, aunque son habituales hinchazón y pequeños hematomas durante unos días. El resultado definitivo se aprecia cuando baja la inflamación, en unas dos semanas, y suele durar varios meses según el producto y el organismo.
El coste final se fija después de que un asesor médico evalúe su caso y sus fotos.
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Aumenta el volumen, define el contorno, mejora la simetría y la hidratación de los labios. El resultado puede ser sutil y natural si se elige la cantidad adecuada.
Adultos sanos que desean más volumen o definición, o corregir asimetrías y líneas finas. No es recomendable en embarazo o lactancia, ante infección activa en la zona, herpes labial activo o alergia a los componentes del producto.
Conviene evitar medicamentos y suplementos que favorecen los hematomas, como la aspirina o el ibuprofeno, durante unos días si el médico lo aprueba, y limitar el alcohol. Si tiene antecedentes de herpes labial, informe al especialista, que puede indicar prevención.
Se aplica anestesia tópica, se inyecta el gel en puntos concretos y se modela con suavidad. Se puede ajustar la cantidad según el resultado deseado durante la misma sesión.
Son comunes hinchazón, sensibilidad y pequeños hematomas durante unos días. Se recomienda evitar ejercicio intenso, calor intenso y maquillaje en los labios durante las primeras horas según indique el médico.
El efecto se ve al instante, pero el resultado final se aprecia cuando baja la hinchazón, hacia las dos semanas. Suele durar entre seis y doce meses, con variaciones según el producto y cada persona.
Los más frecuentes son hinchazón, hematomas y asimetría pasajera o bultos que suelen mejorar. Raramente hay infección, reacción alérgica o, muy excepcionalmente, obstrucción de un vaso sanguíneo, que requiere atención urgente; por eso debe realizarlo un médico experimentado. El dolor intenso o el cambio de color de la piel tras la inyección requieren atención médica inmediata.
Solo los rellenos de ácido hialurónico pueden disolverse, con una enzima llamada hialuronidasa, que el médico administra si es necesario. Los demás tipos de relleno no se pueden revertir de este modo.
Normalmente no hace falta una estancia larga y muchos pacientes pueden viajar al día siguiente, aunque la hinchazón sea visible. El médico tratante confirma cuándo es adecuado.
No necesariamente: con una cantidad moderada y respetando las proporciones del rostro, el resultado puede ser natural. Es importante hablar de las expectativas antes de empezar.