La terapia de inyección intracavernosa para la disfunción eréctil consiste en que el propio paciente inyecta con una aguja muy fina un fármaco vasodilatador en el lateral del pene poco antes de la relación, lo que aumenta el flujo sanguíneo y produce la erección en minutos sin necesidad de mucha estimulación. Se utiliza sobre todo cuando las pastillas fallan o no son adecuadas, y su objetivo es lograr una erección suficiente cuando se necesita sin cirugía.
El tratamiento empieza con una sesión en consulta en la que el médico determina el fármaco y la dosis con una inyección de prueba, observa la respuesta y su duración y enseña al paciente a autoinyectarse de forma estéril en el punto correcto. No requiere anestesia, porque la aguja es muy fina y el pinchazo es leve.
La visita de valoración y aprendizaje suele durar de una a dos horas, sin ingreso, y la vida normal se retoma enseguida. Después el tratamiento se usa en casa con la dosis y la frecuencia autorizadas. La respuesta suele apreciarse desde la primera sesión de prueba o tras ajustar la dosis en una visita posterior.
El coste final se fija después de que un asesor médico evalúe su caso y sus fotos.
El Dr. Zülfü Sertkaya, profesor asociado y FEBU, es un urólogo de Estambul centrado en la andrología. Se licenció en la Facultad de Medicina de la Universidad Gazi en 2008, completó su residencia en urología en el Hospital de Formación e Investigación Haydarpaşa Numune en 2014 y posee el título FEBU (2017). Ha trabajado en hospitales públicos, universitarios y privados, entre ellos el Hospital Memorial Diyarbakır y el Hospital Municipal Başakşehir Çam y Sakura. Desde 2022 dirige su propia clínica en Zeytinburnu, centrada en prótesis de pene, enfermedad de Peyronie, eyaculación precoz e inferti...
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Actúa de forma rápida y fiable en muchos hombres a quienes no les funcionaron las pastillas, no requiere cirugía y depende del fármaco inyectado localmente, no solo de la estimulación.
A hombres con disfunción eréctil que no mejoraron con pastillas o no pueden tomarlas, incluidos diabéticos y operados de pelvis, tras una valoración médica.
El médico revisa sus antecedentes y medicación y puede pedir análisis. Nunca suspenda ningún medicamento por su cuenta, como los anticoagulantes; solo decide el médico.
Tras limpiar la piel, se inyecta el fármaco con una aguja fina en el lateral del pene, lejos de las venas visibles, se presiona un poco y la erección suele empezar en cinco a veinte minutos.
La mayoría solo nota un leve pinchazo; algunos fármacos pueden provocar dolor o ardor en el pene, normalmente pasajero.
No, pero nunca debe superarse la dosis ni la frecuencia que fije el médico.
Cada inyección actúa en minutos y su efecto dura un tiempo limitado. Es un tratamiento a demanda que no cura la causa de fondo, y la dosis puede requerir ajustes con el tiempo.
El principal es la erección prolongada y dolorosa (priapismo), una urgencia que requiere atención médica si dura más de cuatro horas; además, hematomas locales, dolor y fibrosis o curvatura con el uso prolongado. No se puede garantizar ningún resultado.
Solo por indicación expresa del médico, porque la combinación puede aumentar el riesgo de erección prolongada o de bajada de tensión.
Puede viajar justo después de la sesión de aprendizaje, aunque conviene quedarse unos días para una visita de control y ajustar la dosis si hace falta; su médico lo confirma.