El bótox dental es el nombre popular de un tratamiento que consiste en inyectar dosis pequeñas y precisas de toxina botulínica en músculos faciales concretos. Se usa sobre todo para el bruxismo (rechinar o apretar los dientes), el masetero hiperactivo o agrandado y la exposición excesiva de encía al sonreír (sonrisa gingival). Su objetivo es reducir la hiperactividad muscular, aliviar la tensión mandibular y ayudar a proteger los dientes.
El dentista valora los músculos y marca los puntos de inyección. Con una aguja muy fina se aplica el medicamento en el masetero, y a veces en el temporal, para el bruxismo, o en los músculos elevadores del labio superior para la sonrisa gingival. No suele requerir anestesia. Alivia los síntomas, pero no sustituye a la férula de descarga nocturna.
La sesión dura unos 15 a 30 minutos y la actividad suele retomarse de inmediato. El efecto empieza a notarse a los 3 a 5 días, es completo en unas dos semanas y suele durar de 3 a 6 meses, tras lo cual puede repetirse.
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Puede reducir el dolor mandibular y los dolores de cabeza matutinos relacionados con apretar los dientes, disminuir el desgaste y las fracturas dentales por bruxismo, suavizar una mandíbula ancha por masetero agrandado y reducir la encía visible al sonreír.
Adultos con bruxismo o apretamiento diagnosticado, hipertrofia del masetero o sonrisa gingival por hiperactividad del labio superior. No es adecuado en el embarazo o la lactancia, con ciertos trastornos neuromusculares como la miastenia gravis, con infección en la zona o con alergia al producto. La sonrisa gingival causada por exceso de encía o por la posición de los maxilares no suele responder a este tratamiento.
Informe de su historia clínica y de todos sus medicamentos. Para reducir los hematomas, evite el alcohol unos días antes y, solo si su médico lo autoriza, los analgésicos que fluidifican la sangre, como la aspirina; nunca suspenda por su cuenta un medicamento recetado. Acuda con la piel limpia y sin maquillaje.
El dentista examina los músculos mientras usted aprieta o sonríe, marca los puntos y aplica unas pocas inyecciones con una aguja muy fina. Dura pocos minutos y la mayoría solo nota un pinchazo breve.
No hay periodo de reposo. Durante unas 24 horas evite frotar o masajear la zona, el ejercicio intenso, la sauna y los tratamientos faciales, y permanezca erguido unas cuatro horas. El enrojecimiento leve o los pequeños hematomas suelen desaparecer en pocos días.
El efecto empieza en 3 a 5 días y es completo en unas dos semanas. Suele durar de 3 a 6 meses; con sesiones repetidas, algunas personas notan que dura más.
Puede haber dolor, hinchazón o hematomas en los puntos de inyección, dolor de cabeza, debilidad temporal al masticar alimentos duros y, en la sonrisa gingival, una sonrisa asimétrica o rígida de forma temporal. Rara vez el producto se difunde a músculos vecinos. Estos efectos suelen ser temporales y desaparecer cuando el medicamento pierde su acción. Si nota dificultad para tragar, hablar o respirar, busque atención médica urgente.
No. Reduce la fuerza de la contracción muscular, pero no protege por completo las superficies dentales ni trata causas como el estrés o los trastornos del sueño. Su dentista puede recomendar usar también una férula nocturna y valorará esas causas.
No hace falta una estancia especial y la mayoría puede volar al día siguiente. Una revisión a las dos semanas ayuda a ajustar el resultado y puede hacerse en una visita de control o a distancia con fotografías.
Las inyecciones en el masetero pueden afinar gradualmente la parte inferior del rostro en varias semanas, a medida que el músculo se relaja. Las dosis se planifican para mantener naturales la masticación y la expresión, de modo que su sonrisa siga siendo la suya.